martes, 28 de octubre de 2008

El Tiempo... el tempo

El tiempo es un concepto lleno de paradojas ¡Parece tan tangible! ¡Tan real! ¡Tan incuestionablemente cierto! Tic tac, tic tac, tic tac… Los relojes marcan impasibles los segundos, los minutos, las horas, siempre con idéntico paso monótono. Pero, ¿es tan cierta esa verdad, tan absoluta? Cuantas veces hemos sentido que una hora se hacía eterna o bien al contrario que los minutos pasaban volando.
El tiempo interactúa con nuestras sensaciones, con nuestros estados de ánimo, con nuestros deseos y anhelos, incluso con el clima. Por eso, si me alejo de la maquinaria acompasada y exacta del reloj, me gusta llamarlo tempo, porque incluye un matiz de ritmo, de musicalidad, de dejarse guiar más por los sentidos y menos por lo aprendido. A veces, si me concentro, puedo sentir sus escalas, sus acordes, como suben y bajan las notas, los agudos, los graves, como se conforma la melodía que dirige los pasos de nuestra vida.

jueves, 23 de octubre de 2008

Al borde

Me senté al borde. Con los pies colgando en el vacío y me sentí aire. Ligera como una pluma. Hubiese podido volar, pero fui incapaz de desprenderme del todo de mi conciencia de materia...
Quizás la próxima vez.

martes, 21 de octubre de 2008

Julieta Soñaba


Julieta soñaba con un príncipe que ni siquiera tenía que ser azul. Tan solo un buen hombre tierno y cariñoso. Alguien quien pegar la piel en esas noches en las que la soledad se hace tan espesa que acaba por arrinconarte en el borde de la cama. Más el amor siempre la esquivó, a pesar de que por cada poro de su cuerpo se adivinaba la necesidad y las ganas de darse por completo. Del amor, Julieta, paradójico nombre, solo había conocido el llanto, lágrimas de amor no nato.
Julieta soñaba amores de novela. De esas historias que acaban justo cuando empieza la vida. Julieta mitad de un todo. Eterna media naranja en una búsqueda incesante por completarse. A veces, se veía a sí misma caminando por la playa, asida su mano a la ternura, a su lado, unos pies descalzos salpicados por el agua. A veces, solo a veces, dejaba que un desconocido durmiera en su cama toda la noche, confiando que la mañana le devolviera la pasión nocturna convertida en el rostro de su amado. Él. El definitivo. El contigo hasta que la muerte nos separe. Nunca fue así. Algunos ni siquiera llegaban al primer café. Los más al te de la tarde o a un par de tardes entre las sábanas. Pero, ¿quien pierde la esperanza de encontrar el amor acodado en alguna barra de bar? No Julieta, la del paradójico nombre. Julieta la de las mil vidas no vividas, la de los mil sueños. Olvidaba Julieta que los sueños, para que sean tangibles, tienen que sufrir el efecto refracción al chocar con la realidad y que no demasiados sueños lo superan.

viernes, 17 de octubre de 2008

Espejos

No se bien por qué pero me desestabilizan los espejos. Me parecen puertas a otros mundos. Mundos desequilibrados y locos. Mundos dónde es imposible tomar el control de tu vida. Mundos duros en los que nuestros miedos y debilidades son los reyes y mandatarios. Porque los espejos te muestran tal y como eres, sin matizar los pequeños defectillos, donde hay un grano, hay un grano y no hay photoshop espejil que lo disimule. Sobre todo no me gustan los espejos grandes, siento que me absorben. Siempre los miro como de reojo porque me dan la impresión de que, si los miro intensamente durante largo rato, en cualquier instante seré tragada hacia dentro, y aunque la perspectiva de vivir en un mundo paralelo podría resultarme en algún momento seductora, ya he dicho que el mundo tras el espejo me produce cierta aprensión. Quizás la culpa la tenga Alicia y su absurdo y loco viaje o quizás la extraña certeza de que, tras su cristalino reflejo, existe otra dimensión repleta de ansiedades. No sé, ciertamente no lo sé. Pero esa pálida, fría, brillante y resbaladiza realidad del revés me inquieta hasta los cimientos.

jueves, 16 de octubre de 2008

A quien nada tiene, nada le pesan las alas

QUISE DECIRTE

Quise decirte que, aquella mañana, el sol había nacido para ti. Pero dormías y cuando despertaste estaba tan alto, que me olvidé. Demasiada luz para el romanticismo. Demasiada para susurros de amor. Si te hubiese dicho: “el sol brilló hoy para ti”, hubiese sonado como el eco de un manoseado halago dicho y redicho, así que, no dije nada. No hubo palabras, pero fue cierto, el amanecer se paseo por tu cara como si fuese la primera mañana del mundo.

martes, 14 de octubre de 2008

Manzanas


Las manos blancas, limpias, simples, abiertas de par en par y el corazón tan rojo, rojo, como la manzana prohibida, como la envenenada, como la sabrosa y jugosa, carnal y pasional, manzana de anhelos. Hermosa fruta siempre dispuesta a regalarnos prometedores encuentros y futuros imprevisibles como montañas rusas. Reivindico las decisiones que salen de las tripas, aunque a la larga nos den más de un dolor de cabeza.
Reivindico las vísceras, la piel, los sentidos, el vello erizado. Estoy harta de tener que dejar que la razón tome el mando, que guíe mi rumbo. Yo no soy así, no lo soy, es más, no me gusta serlo, así que, me reivindico a mi misma en mi esencia, aunque tropiece con alguna piedra, aunque choque contra algún muro.